En las antiguas tradiciones de los Andes, la tierra no es un recurso: es una madre viva. Esta ceremonia es un espacio para reconectar con esa sabiduría ancestral, honrar los ciclos de la naturaleza y depositar con intención aquello que deseamos soltar o sembrar en nuestra vida. Guiados por cantos, oraciones en quechua y el uso de elementos sagrados como hojas de coca, flores, semillas y copal, crearemos juntos una ofrenda colectiva, un despacho, como acto de gratitud y reciprocidad con la Pachamama. No se trata de observar un ritual ajeno. Se trata de participar en un acto de presencia, humildad y conexión profunda con la tierra que nos sostiene.
Requirements
Abierto a todas las personas mayores de 18 años, sin necesidad de experiencia previa en ceremonias o tradiciones andinas. Se recomienda llegar con ropa cómoda y una intención clara. No es necesario profesar ninguna creencia específica: solo disposición a estar presente con respeto.